domingo, 13 de diciembre de 2015

¡Fraudes…! Siete días después

Felipe Marcano.


Concretado el evento electoral y la victoria de los candidatos de la MUD, muchas son y serán las interpretaciones que a los resultados se les dé según el corazón, lado e intención del analista. ¡Las culpas nadie las quiere! Sin embargo, entre todos los análisis y discursos revisados parece olvidarse lo fundamental, lo esencial del escenario pre, durante y post electoral, parte del discurso y argumentos por los que Venezuela y su institucionalidad fueron puestos al escarnio público, nacional e internacional. ¡El fraude! ¿? 

Temprano, muy temprano comenzó la jornada el día 6D de 2015, ¡como estaba previsto!, el primer problema registrado en la mesa donde formé parte, de los miles de hombres y mujeres al servicio de la Nación, como miembro de mesa, fue la ausencia de los miembros principales. Los suplentes, junto a dos testigos, uno del PSUV y uno de la MUD, instalamos e iniciamos el acto electoral.

6:30 am. Día D. Nuestro primer votante, hombre de unos 60 años, de tostada piel que revela sin equívocos su estrato socio económico,  frente la boleta electoral fue traicionado, nervioso, ¡quedó en blanco!, no supo cómo votar. Terminó el tiempo y se emitió un comprobante de voto nulo, molesto y medio lloroso sólo alcanzó a decir; ¡perdí mi voto! A la primera hora, ya contábamos alrededor 60 votantes, nuestra maquina empieza a mostrar síntomas de mal funcionamiento, quince minutos después, se reinicia y continua el proceso. 40 votantes más, todo bien. Por un momento, prolongado, de unos 45 minutos, no hay votantes, nos miramos, reímos, hacemos hipótesis, ¡amor y paz hermano! Media hora después, 30 votantes más, se apaga por completo el sistema, los técnicos hacen todo lo posible, ¡no funciona! En lazo de unos 80 minutos, se sustituye la maquina por otra, se instala la memoria de la maquina dañada y seguimos. Voto a voto, minuto a minuto…, sin problemas técnicos hasta finalizada la jornada a las 6.00 pm.

Tres, cuatro, siete, nueve, fueron los elementos perturbadores, provocadores, todos, sin duda, pertenecientes a la MUD. La menos agresiva, una chica, de unos 20 años, clase media profesional, como la gran mayoría en este centro, con su hijo de un año y algo, como ninguna otra democracia, durante su acto electoral expresó a plena y viva voz,  votar para ganar y quedarse porque bajarían los precios de los pañales, si perdía se iba. 

¡La verdad y confianza de todos quienes estábamos allí, callaría las sin razones!

De los votos nulos; como perturbadores de oficio se presentaron algunos jóvenes, en sus palabras, dispuestos a votar, "por la manito, abajo y a la izquierda” como decían a viva y clara voz, sin embargo, saldrían molestos porque, al estar frente al tarjetón, se congelaban, no encontraban su opción política, llenos de rabia, de la ira inoculada y floreciente, marcaban cualquier cosa, en cualquier lado. Juntos, a los pocos “chavistas” de avanzada edad buscando votos listas o nominales, uno por uno, nunca antes vieron o practicaron cómo votar.

A las 8:00 pm, nuestro centro de votación había cerrado, totalizado y transmitido, los resultados eran inequívocamente claros, la MUD, sus candidatos, como siempre ocurre en este centro, ganó por amplia mayoría. Los jóvenes y no tan jóvenes votantes muistas, rodearon las adyacencias, ¡querían derribar las cercas!, estaban más que embriagados, encolerizados, su rabia exteriorizaba, se extendía como fuego en la sabana por verano. Entendiendo y evaluado lo peligroso y delicado de la situación hice un llamado a todos quienes dentro de las instalaciones estábamos. -¡Esa gente no entiende lo que pasa, el odio y la mentira del fraude están haciendo estragos!- ¡La neurotización psicótica florecía!, florecía esplendorosa, expansiva y muy, pero muy peligrosamente…, ellos los seguidores de la MUD, no entendían que estaban ganando. Su mente, corazón y alma registraba, computaba, reproducía la predica inoculada; “perdimos por fraude del gobierno. Maduro, Diosdado y Jorge, nos robaron las elecciones”. Quien actuaba como coordinador de testigos de la MUD llama a su centro de denuncias, ofuscado, lloroso, furibundo..., informaba del fraude. ¡Si del fraude!, el “tipo”, por teléfono -¿informaba?- a su comando de campaña, del enorme y despiadado fraude cometido. En su informe telefónico relató cómo los militares, miembros de mesa y testigos, en su mayoría opositores, les estaban robando los votos, -¡no joda!-, expresó sin vacilación con rostro enrojecido por la rabia, inundado de lágrimas de impotencia, ¡desconsuelo! ¡Muevan a la gente!..., Fue necesario y urgente pedir a los efectivos militares que lo sacaran y que en función de la Paz invitaran a algunas personas para la auditoria ciudadana. En mi mesa, les explique la situación. ¡Ninguno de los opositores reclamantes de auditoria que entraron sabían qué ni cómo hacer! ¿Cuáles eran los pasos? Lo de ellos era abrir y contar, voto por voto…, Convencidos como estaban del fraude, entendí que no razonarían y que lo mejor era dejarlos, que cuenten ellos, que vean y se convenzan por sí mismos, de cómo los utilizaron, los engañaron. ¡De cómo ganaron! Probablemente su mayor rabia era el relevante y desproporcionado triunfo obtenido, las razones, argumentos para descargar la “arrechera inoculada” no estaban. Neurotizados, predispuestos para la guerra, la destrucción y muerte, había que exteriorizar, que drenar.

11, 12 pm, el conteo de 400 papeletas, voto por voto, para cada uno de sus candidatos, se les vuelve interminable, agotador, defraudador, se detienen una, dos, cinco, nueve veces, ¡va mal!, hay que volver a empezar. 12:30 de la noche, agotados o más bien consumidos por la rabia, la confusión y el deseo marchito de perder por fraude, se rinden. ¡Deciden que todo está muy, pero muy bien! Sin levantar la mirada, ¿avergonzados? tal vez, deciden dejar las cosas así y que nosotros resolvamos…¡Uf! Menos mal.

El triunfo “aplastante” de la MUD es sin lugar a dudas una "victoria inesperada" con muchas y muy variadas interpretaciones, pero lo indiscutible es que triunfo la paz y los chavistas aceptamos de inmediato, sin ambigüedad ni descalificaciones del árbitro, los resultados, nadie, pero, nadie salió a descargar su rabia, su arrechera. Con nuestra lealtad, credibilidad y confianza a un ideal demostramos al mundo quienes somos, de qué estamos hechos y dónde están los defraudadores.

El sistema y proceso electoral venezolano es confiable y seguro. No merece tal descredito, si merece reconocimiento, respeto, mucho respeto y admiración. Las fuerzas opositoras ahora y futuras elecciones, no tienen argumentos válidos, ante el mundo, ellos como sus voceros y aupadores internacionales, han quedado como verdaderos y elocuentes mentirosos.

Fraude, el resultado electoral mostró que la oposición también puede ganar elecciones y que sus voces altisonantes contra la institucionalidad son y serán siempre una gran y muy profunda mentira, ¡una estafa! Hoy sin argumentos, se debaten entre qué hacer, llevar a la guerra a sus seguidores bajo estos falsos supuestos no les funcionará, ¿qué hacer primero? Derogar leyes y decretos contra el pueblo todo o llamar al referéndum revocatorio, donde la invocación y neurotizacion a partir del fraude, la desconfianza y descalificación del árbitro y la institucionalidad, que hoy los declara y reconoce como ganadores, sea el elemento motor de sus seguidores está fuera de lugar. ¡Sus manos sudorosas se frotan, fuerte, muy fuerte mientras una helada y muy profunda sensación recorre su espina dorsal!¡Sus estómagos! Y ahora, ¿qué?¿cómo?¿cuándo? ¿con quiénes? ¡Ganamos o…, perdimos los argumentos para la guerra!

Como siempre, prestos, diligentes y dispuestos a la mentira, expresan a viva y clara voz que su victoria, la falta de fraude fue culpa de Maduro, Diosdado y Jorge, porque tuvieron miedo a la guerra, con portaviones y todo incluido, ¡que prefirieron la PAZ! y los dejaron ganar. ¡Ordenaron a sus “hordas y colectivos armados no ir a votar”  Lo sorprendente es que a esta comparsa de fraudulenta explicación se suman chavistas light, de oficinas bien o de esos que, por falta de la figura, verbo y acción del Comandante Chávez, se sienten desprotegidos, asustados y dispuestos a cualquier cosa con tal de no ser señalados o juzgados por los errores de la Revolución Bolivariana.

Ahora; los ganadores opositores, dicen no poder acabar con las colas, ni resolver el problema económico, “eso llevará mucho tiempo, porque hace 17 años se viene destruyendo el país” El opositor y no tan que votó, que confió, hoy luce cabizbajo, decepcionado en su buena fe, engañado, defraudado, sumiso, doblegado en el odio, la ira, sed de venganza, falta de guerra, por la mentira…, contradictoriamente por la victoria. Sin levantar la cabeza, sólo se detiene a decir; ¡hay que esperar un poco!

De quien escribe, sin oficio, rango y quehacer conocido, el fraude es sin duda, estar contando versiones y explicaciones ajenas, sobre los sucesos socio políticos, económicos, históricos contemporáneos, para bien de unos y mal de otros. Lo imprescindible, relevante es la búsqueda de la verdad, pero sobre todo de la conciencia. De la memoria histórica que nunca, pero nunca nada ni nadie nos pueda quitar

FaceBook: Felipe Marcano. Twitter: @felmar138. Manifies.to: @felipemarcano
Publicado en: 13/12/15 - www.aporrea.org/ideologia/a219190.html
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