viernes, 25 de agosto de 2017

Luisa, Santos, Temer...; ¿empantanando las investigaciones por corrupción de Odebrecht?

Felipe Marcano.

La tragedia del oscuro manejo político-económico-empresarial de Odebrecht convertida en comedia o show televisivo, mediático, de mala calidad, de entrega por capítulos repetitivos e interminables, al estilo “Wikileaksgate” o “Snowdengate” hoy parece tomar un nuevo y sorpresivo destino; ¡El destino del olvido, del empantanamiento, en extenso lodazal de infamias, felonías cuando no o de espectacular y propagandístico señalamiento cuando conviene!

La trama de esta comedia inicia en instituciones de “control financiero”  estadounidense “preocupadas” por la saludable marcha de su sistema económico. El desarrollo de esas primeras entregas apunta directamente a la entonces presidenta de Brasil Dilma Rousseff logrando en tiempo record y con mucha espectacularidad publicitaria su destitución, ¡derrocamiento y silencio cómplice en países y gobiernos que decían ser sus amigos y socios comerciales! En capitulo siguiente la trama salpica a Lula Da Silva, sin duda alguna para afectar su imagen y posible candidatura presidencial en 2018. En esta trama brasileña al sustituir a Dilma por su vicepresidente Michel Temer, en un año de manera acelerada cambian vía decretos y congreso la institucionalidad legal, económica y laboral dando al traste con los avances sociales... El intríngulis del poder por el poder, tras el derrocamiento de Dilma, va dejando al descubierto un comportamiento non santo de Michel Temer, su gobierno, legisladores y jueces.

Los editores, guionistas e investigadores de esta comedia, ¿no imaginaban el alcance global que tendrían las acciones de corrupción y sobornos de Odebrecht?, para los proponentes la trama y desarrollo narrativo debía estar orientada a mal poner a figuras políticas y empresariales de relevancia no afecta o distanciada de sus planes de dominación, sobre toda a la gente de izquierda latinoamericana con posibilidad de triunfo electoral. La maldad e intrigas con las que se pretendía llevar este reality show da un vuelco sorpresivo, sorprendente; ¡el guión en los siguientes capítulos parecía ser cambiado por esos duendes de estudio cinematográficos y de salas de redacción!, los ejecutores, repetidores de todo lo escrito como libreto, terminaron involucrando a todos y cada uno de los gobiernos, presidentes, empresarios latinoamericanos adláteres de las políticas de dominación estadounidense. ¡Según esta inesperada vertiente del relato no prevista, todos tenían algo que contar, que pagar al respecto!

En los episodios sobre Venezuela, para culpar a Chávez y por consecuencias al gobierno de Nicolás Maduro y principales colaboradores, la prensa de relevancia e importancia estadounidense como New York Time, en uno de sus primeros artículos sobre el caso menciona a Enrique Capriles Radonski, figura estelar del Departamento de Estado en el desconocimiento de la institucionalidad democrática y derrocamiento del gobierno e intervención en Venezuela. ¡Se les chismoteo! ¡Fue Capriles victima colateral de fuego amigo! ¡O instrucciones de presión sobre la oposición venezolana! Entonces, la señora Fiscal General, Luisa Ortega, ¡nada sabia, no podía acusar sin pruebas! En su versión inicial de comienzos de año, toda la información oficial referente al caso era manejada con prudencia, discrecionalidad y buen resguardo por los servicios investigativos de la fiscalía brasileña y autoridades estadounidenses solicitantes de la investigación.

Luisa viaja a Brasil para solicitar le sea entregada información oficial sobre Venezuela, de regreso no dio mayor explicación; en su versión de los hechos y las implicaciones en Venezuela aún no se había tocado el tema. La cuestión y el viaje de Luisa quedaron en nada, a la espera de versiones e informaciones oficiales desde Brasil. Luisa, en apariencia siega, sorda y muda al respecto, pasó a liderar la llamada lucha libertaria de oposición venezolana para derrocar al gobierno. ¡Sobre el caso Odebrecht no realizo señalamiento o acusación alguna contra el gobierno o colaboradores! Sí pasó a un abierto y decido apoyo a Enrique Capriles, señalado por importantes fuentes estadounidenses como beneficiario directo de las coimas de Odebrecht. ¿Qué sabia? ¿Cuáles eran sus reales y verdaderas intenciones?

Con la elección e instalación de la Asamblea Nacional Constituyente es derrotada la violencia opositora y uno más del continuo de intentos por derrocar al gobierno de Nicolás Maduro, la paz, el sosiego y la verdad regresan a las calles de Venezuela.  Derrotada, extrema e inesperada derrota, Luisa y su red de corrupción desde el Ministerio Público venezolano son expuestos, como siempre en la personalización de la trama opositora de buenos e indefensos, héroes, aparece el ¡yo no fui, no soy!... A decir de Luisa; es victima de la infamia gubernamental. Cruzadas las historias de sobornos de Odebrecht y la “lucha opositora venezolana por la libertad”, Luisa, protagonista y guionista del episodio, en espectacular y propagandística fuga de la “roca” donde el tirano régimen la mantenía aislada logra llegar hasta Aruba, ¡en un yate no nadando! ¿Qué pasó con las autoridades portuarias venezolanas, corrupción, dejación estratégica? ¿Las autoridades portuarias y aéreas de Aruba, sobornadas, en complicidad con Luisa o con el gobierno venezolano?...

Con el consentimiento de las autoridades de Aruba, Luisa, para mantener la audiencia, en su fuga, desde Aruba es rescatada y llevada a Colombia, la perversa, en avión perteneciente al poder parapolítico, narcopolítico-empresarial colombiano. A su llegada, Juan Manuel Santos, presidente y por ahora cabeza visible en la agresión contra el Estado-Nación, el gobierno y la institucionalidad venezolana, la recibe con trato y protección de ilustre personaje; heroína de la Colombia enajenada, pervertida. Juan Manuel Santos, cual capo mayor de la política colombiana, también aparece señalado oficialmente como beneficiario importantísimo de las coimas y corruptelas de Odebrecht.

Sin perder tiempo, el nuevo episodio de esta narrativa propagandística nos lleva a una interpretación estelar de Luisa Ortega, cual Mata Hari, bajo protección del gobierno colombiano de Juan Manuel Santos, viajando por América Latina con escala en Brasil dónde declara tener pruebas, sí; ahora con apoyo mediático, diplomático, logístico y financiero, de Colombia, Estados Unidos y Brasil, dice haber encontrado y dejado en Venezuela las pruebas de la corrupción de Odebrecht y el gobierno de Nicolás Maduro; pruebas que en capítulos anteriores, mientras protegía a Capriles y trataba de derrocar al gobierno, decía no tener por ser responsabilidades absolutas de las autoridades brasileñas, ¿y cómo ahora las tiene ella y no las autoridades brasileñas o estadounidenses? ¿De dónde y como las obtuvo mientras intentaba derrocar al gobierno?...

El derrocamiento de Nicolás Maduro era sin duda la noticia más importante de los últimos tiempos con la cual se buscaba tapar, callar, ocultar, olvidar la corrupción y sobornos de Odebrecht a figuras, gobiernos, presidentes, empresarios, dirigentes, políticos de la derecha y de “izquierda” aliados incondicionales de las políticas de dominación y sometimiento estadounidenses. Al fracasar ese plan de derrocamiento y noticia espectacular, bomba, la trama en la investigación Odebrecht debe desarrollarse sin inconveniente y dejar a la luz lo que ya es una verdad incuestionable, ¡un resplandor torrencial!; Capriles, Julio Borges, Juan Manuel Santos, Michel Temer..., están directamente señalados como beneficiarios de cuantiosas sumas, millones de dólares en halagos de Odebrecht, y hoy necesitan, requieren, cobran un favor de Luisa Ortega; ella, protagonista de este episodio inesperado y aparentemente definitivo, pretende dar al traste, empantanar, el trabajo “investigativo y serio” del caso para desviar la atención hacia Venezuela, o como en esas teleseries de mala calidad, para terminar esta telenarrativa “desacreditando” la instigación cuando no les sea favorable. Como antes contra Chávez, señalando que la culpa es de Maduro.

¡Escríbalo en piedra; por allí va la cosa, en la fatídica estrategia y accionar de Luisa Ortega con caso Odebrecht y la pirámide amorosa Brasil, Colombia, Venezuela, Estados Unidos...!

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